Competencias para un aprendizaje permanente

Si eres formador/a tanto en el ámbito formal como no formal ya sabes que los cambios en el entorno social y económico afectan a nuestros alumnos y alumnas. Estos cambios requieren de nuevas competencias para desarrollarse en plenitud en este nuevo y variable mundo. Para adaptar el aprendizaje a estas nuevas competencias la Comisión Europea ha creado distintos marcos competenciales que nos ayuden a integrarlas en nuestros formaciones y espacios de aprendizaje. De forma similar a los marcos de competencias de idiomas, recientemente se han desarrollado el marco de competencias digitales (DigComp), de emprendimiento (EntreComp), de la vida (LifeComp) o de competencias sostenibles (GreenComp). ¿Pero de dónde viene esto?

El 22 de mayo de 2018 el Consejo Europeo realizó una recomendación a sus estados miembros relativa a las «Competencias clave para el aprendizaje permanente». Estas competencias son un conjunto de habilidades y conocimientos esenciales identificados por la Unión Europea para fomentar la empleabilidad, la inclusión social, la ciudadanía activa y el desarrollo personal. Son consideradas fundamentales para que cada individuo pueda desarrollarse plenamente en la sociedad del siglo XXI.

Estas competencias clave se desarrollan a lo largo de la vida, a través del aprendizaje formal y el no formal en diferentes entornos, incluida la familia, la escuela, el lugar de trabajo, el vecindario y otras redes y comunidades.

Todas las competencias clave se consideran igualmente importantes y los aspectos esenciales de un ámbito apoyarán el desarrollo de competencias en otro. Por ejemplo, capacidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, la negociación y las habilidades analíticas e interculturales están integradas en todas las competencias clave.

Las Ocho Competencias Clave

  1. Comunicación en la lengua materna: Habilidad para expresar y comprender conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones tanto oralmente como por escrito.
  2. Comunicación en lenguas extranjeras: Similar a la competencia en la lengua materna, pero incluye la habilidad para utilizar lenguas extranjeras de manera efectiva.
  3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología: Habilidad para desarrollar y aplicar el pensamiento matemático y las habilidades científicas y tecnológicas para resolver problemas de la vida cotidiana.
  4. Competencia digital: Habilidad para utilizar de manera segura y crítica las tecnologías de la sociedad de la información para el trabajo, el ocio y la comunicación.
  5. Aprender a aprender: Habilidad para gestionar el propio aprendizaje de manera efectiva, ya sea individualmente o en grupos.
  6. Competencias sociales y cívicas: Habilidad para participar de manera efectiva y constructiva en la vida social y laboral, y para participar activamente en la toma de decisiones a nivel local, nacional y europeo.
  7. Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor: Habilidad para convertir las ideas en acción a través de la creatividad, la innovación y la toma de riesgos, así como la habilidad para planificar y gestionar proyectos ya sean sociales, culturales o de base económica.
  8. Conciencia y expresión cultural: Habilidad para apreciar la importancia de la expresión creativa de ideas, experiencias y emociones a través de una variedad de medios, incluidas las artes visuales, la música, la danza y la literatura.

Estas competencias clave son importantes tanto para el desarrollo personal como para la empleabilidad, y son aplicables en una extensa variedad de contextos. En Europa, la UE alienta a sus países miembros a incorporar estas competencias en sus sistemas educativos y programas de formación para asegurar que todas las personas tengan la oportunidad de adquirirlas.

En estas publicaciones que a partir de ésta compartiré se tratará del sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, las competencias sociales y cívicas, competencias digitales y aprender a aprender que me parece la competencia fundamental para una sociedad flexible y sabia.

La importancia del aprendizaje permanente

Como personas dedicadas al ámbito de la formación la experiencia nos hace ser conscientes de que la enseñanza y el aprendizaje son dos caras de la misma moneda. Sin embargo, en un mundo que cambia a un ritmo vertiginoso, el aprendizaje permanente se ha convertido en un imperativo más que en una opción.

Vivimos en una era de cambios tecnológicos, sociales y económicos sin precedentes. Lo que ayer era válido, hoy puede estar obsoleto. En este contexto, el aprendizaje no puede ser un episodio aislado en la vida de una persona; debe ser un proceso continuo. Como formadores y formadoras tenemos la responsabilidad de inculcar esta mentalidad en nuestro alumnado, pero también debemos aplicarla en nuestra propia práctica profesional.

El aprendizaje permanente nos brinda la capacidad de adaptación necesaria para enfrentar los desafíos que se nos puedan presentar de la mejor manera posible. No se trata solo de acumular conocimientos, sino de desarrollar una mentalidad flexible que nos permita aplicar nuestras habilidades en diversos contextos y situaciones. Esta adaptabilidad es una de las competencias más valoradas en el mercado laboral actual y, por lo tanto, es fundamental que la fomentemos tanto en nosotros mismos como en nuestros alumnos y alumnas.

Somos más que simples transmisores de conocimiento; somos facilitadores del aprendizaje a lo largo de la vida. Y esto implica:

  • Dar ejemplo: Debemos ser ejemplos vivos de aprendices constantes. Nuestra formación continua no solo mejora nuestra eficacia como docentes, sino que también sirve como modelo para nuestro alumnado.
  • Fomentar la Autonomía: Enseñar cómo aprender es tan importante como lo que se aprende. Las habilidades de autoaprendizaje les permitirán adaptarse a futuros desafíos con confianza.
  • Incorporar Diversidad en los Métodos de Enseñanza: El aprendizaje permanente no se limita a la educación paradigmática. Debemos incorporar una variedad de métodos y recursos, desde el aprendizaje experiencial hasta el uso de tecnologías emergentes, para enriquecer la experiencia educativa.

En un mundo en constante cambio, la capacidad de seguir aprendiendo es quizás el recurso más valioso que podemos ofrecer y cultivar. Al hacerlo, no solo enriquecemos nuestras propias vidas y carreras, sino que también contribuimos al desarrollo sostenible y al bienestar de la sociedad en su conjunto.

Tira cómica de Calvin y Hobbes (Bill Watterson).

Espero que este primer artículo te haya estimulado a entender un poco más este universo de competencias y te atrevas a seguir leyéndome para ver dónde lleva la puerta del conocimiento que vamos a abrir.

Referencia: Council Recommendation of 22 May 2018 on key competences for lifelong learning.

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